¿Es imprescindible el sexo en profundidad?

el sexo en la novela romántica

Hoy me estreno en el blog y quería hablar sobre el sexo en la novela romántica. Sí, ya sé que no es un tema original, pero me trajo bastante de cabeza mientras escribía Mejor Contigo. Al final opté por no narrar con detalle las escenas sexuales, creo que el tono del libro propiciaba a que fuera discreta en ese sentido.

El sexo en las novelas románticas

A mí me gusta leer libros con escenas de sexo, pero no narradas de cualquier manera. Como en todo, creo que hay que explicar las relaciones sexuales cuando tienen un sentido en la narración: la primera vez de una pareja, una reconciliación… Pero narras con detalle todas y cada una de las escenas sexuales que tiene una pareja, entras en la repetición y la historia no avanza… Me aburre. Igual que me aburren los diálogos repetitivos o las escenas vacías de contenido.

¿Es imprescindible narrar el sexo en profundidad?

Creo que narrar sexo, y hacerlo bien, es bastante complicado, quizás por eso decidí no incluirlo en mi primera novela, Mejor Contigo. Ya no solo por el vocabulario, no me asustan las palabras como vagina o pene. Ni tampoco coño o polla. Pero creo que hay que ser cuidadosa y muy medida cuando describes una escena sexual en una novela.

Tengo la sensación de que si quitara las escenas sexuales en muchas de las novelas que he leído, se quedarían en nada. No hay tensión, ni interés en los personajes a parte de lo sexual. Y creo que una novela romántica debería explorar más allá de la sexualidad. Por lo menos para mi gusto. Cuidado, no digo que no deba haber novelas dedicadas por entero a las relaciones sexuales, sólo digo que no deberían ser etiquetadas como románticas. El sexo forma parte del amor, pero cuando sólo hay sexo no es amor.

La sexualidad es una forma más de conocer a los personajes y realmente es útil y necesaria en muchas novelas, pero a veces tengo la sensación de que a las autoras solo les preocupa cómo visten las protagonistas, qué zapatos llevan y cómo follan. O cómo se las follan porque generalmente son bastante pasivas.

Peligros de las escenas sexuales

Narrar escenas sexuales me parece complicado por varias razones:

No van al ritmo de la acción

En primer lugar suelen ser escenas de bastante acción, ahora tú te pones encima, ahora yo te doy la vuelta, ahora te bajo los pantalones de un tirón… Y entrar a narrar en profundidad todas esas acciones, en realidad, desde mi punto de vista, no está añadiendo detalle sino ralentizando la acción. Creo que el ritmo de lectura se tiene que adaptar al ritmo de lo que ocurre en la escena, cuando la acción es rápida, demasiadas explicaciones lo que consiguen es que la escena se perciba como más lenta de lo que es.

Imagina que él le quita las bragas. Ya está ya lo he dicho. Esto lo puedes leer a “tiempo real”, quiero decir que lo que tardas en leerlo es lo que tarda él en tirar de la ropa interior hacia abajo.

¿Pero qué pasa si lo cuentas todo en profundidad?

Él se sitúa frente a ella, la mira a los ojos, sonríe, ella siente cómo palpita su “botoncito del amor”.

(luego hablo de estos lugares comunes)

Se muere de deseo por dentro. Él también, como se aprecia claramente en su abultada entrepierna, su erección está a punto de hacer saltar los botones de los vaqueros. No pierde tiempo...

(mentira, sí lo ha perdido, mirándola un buen rato mientras ella sentía palpitar su clítoris y se fijaba en la entrepierna de él)

...y agarra la ropa interior de ella, tira hacia abajo, con brusquedad, mientras la espalda de ella se arquea, conocedora de lo que va a venir después.

Cuidado: no estoy diciendo que no puedas narrar una escena sexual como en este ejemplo. Solo que tienes que tener en cuenta, tal como está narrada que en realidad no es una escena en la que él se acerca a ella y le quita las bragas con brusquedad. Todas esas pausas de la acción que causas al explicar lo que sienten en su cuerpo cada uno de ellos, se traduce en una pausa en la mente del lector. Mientras él la mira a los ojos está quieto. De hecho lo está todo el rato mientras la mira, mientras ella le mira a él, mientras ella siente palpitar su clítoris… ¿Me explico?

Creo que este tipo de narración a todo detalle se debe reservar para las escenas donde realmente la acción tiene ese ritmo. Si es un aquí te pillo, aquí te mato (o te penetro), tienes que contarlo de forma que transmita esa urgencia y ese poco tiempo dedicado.

Para mí, ese es uno de los grandes problemas de muchas escenas sexuales, narran con demasiada profundidad y ralentizan la historia.

Creo que cada escena debe tener una función dentro de la historia, y este tipo de escenas narradas de esta manera tienen como función excitar a la lectora. Y no digo que esté mal, pero creo que podríamos conseguir excitar a nuestras lectoras y narrar las escenas con el ritmo que demanda cada una.

Cuesta entenderlas

A veces, queremos narrar posturitas tan complicadas que tenemos que entrar en una serie de detalles, que parecen más una clase de fisioterapia que una escena sexual. Y aún y así la lectora no es capaz de imaginarse la fotografía. ¿Cómo dice que estaban puestos? Esto también hace lenta la lectura y quita intensidad a esa escena.

Otras veces es el propio lenguaje el que nos pone zancadillas:

Ella le mira y le sonríe, después pone atención a lo que pasa entre sus piernas.

Las piernas de quién, ¿de ella? ¿de él? ¿No te ha pasado nunca que no sabes a cuál de los dos personajes se refiere el narrador? Pues eso, yo, como lectora, intento montarme la imagen mental y eso me detiene. Me saca de la historia. Son como actores esperando órdenes del director, pero el director, que es el lector, no tiene información clara para decidir quién hace qué.

Creo, en resumen, que las escenas que son de por sí rápidas se tienen que narrar de una forma ágil y rápida y las que son lentas se tienen que narrar dando más detalles para causar esa sensación de lentitud que buscamos.

Y a pesar de que narran con todo lujo de detalle, hasta la última peca de los protagonistas, en la mayoría de estas escenas sexuales no se usan métodos de protección. Casi nadie se pone un condón. Y siempre me pregunto si es que no los usan o es que la autora ha decidido que eso no queda sexy y nos ahorra (es lo único que nos ahorra) ese detalle.

Los lugares comunes

En tercer lugar me aburren mucho las escenas narradas siempre con las mismas palabras.

Y ya no me refiero a que una autora use las mismas palabras para describir todas las escenas de su novela, sino que usa las mismas palabras que otras muchas autoras para describir lo mismo. Lugares comunes.

Estoy bastante cansada de leer sobre erecciones que crecen abultando el pantalón, sobre liberar erecciones del calzoncillo, devorar la erección en toda su longitud…

O clítoris que palpitan, tirones en el bajo vientre, ojos en blanco, labios mordidos…

Lugares comunes: ella se muerde el labio inferior

Que sí, que el sexo es lo que es, pero somos escritoras y nuestro trabajo es encontrar las mejores palabras para describirlo. ¿No?

Es que leída una escena sexual leídas casi todas.

¿Tú que opinas de todo esto?

Yo decidí ser sutil narrando el sexo

Una de las razones por las que decidí abreviar en las escenas sexuales fue la gran cantidad de personajes que tiene mi novela. A veces tenía la sensación de estar escribiendo un culebrón. Fácilmente podría haber alargado la novela 100 páginas si hubiera contado los encuentros sexuales al detalle. Pero no me hizo falta, aunque me quedé con las ganas de contar alguno…Hay un capítulo en Mejor Contigo, en el que una de las protagonistas se va a pasar un fin de semana, digamos que muy sexual. Lo que pasa en ese fin de semana lo dejé para la imaginación de las lectoras. Creí que debía seguir la linea sutil del resto de la novela, pero me quedé con ganas de narrarlo con detalle.

Confieso que estoy dándole vueltas a hacer un pequeño spin off de Mejor Contigo en forma de novelita erótica en la que se narrará con detalle la historia sexual de esta pareja.

¿Qué te parece la idea? No quiero hacer Spoilers de la novela si aún no la has leído “Mejor Contigo”, pero se titularía: “Tus otras primeras veces”.

Esta es mi postura en el sexo. De momento lo he dejado hasta que sienta que tengo la capacidad como autora de narrar las escenas como creo que deben narrarse. ¿Me cuentas cómo ves tú esto del sexo en la novela romántica? Cuál es tu postura ;D, sexo (narrado) en profundidad, ¿sí o no?

Bruna Salat

Escritora de Novela Contemporánea y Feel Good. Autora de "Mejor Contigo" (disponible en versión Kindle en Amazon)

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Gemma Herrero Virto - 8 diciembre, 2016 Reply

Yo no escribo novela romántica, pero siempre hay historia de amor en mis novelas y se me plantearon las mismas dudas que a ti. En las primeras novelas, probé a escribir las escenas sexuales y acabé decidiendo eliminarlas porque realmente no aportaban nada a la historia y no pegaban con el resto de la narración. En Zhilan, mi última novela, tuve que lanzarme porque está escrita en primera persona y en presente, es decir, vas viendo todo lo que el personaje ve en tiempo real, así que lo mismo que te cuento que se toma un café o que se ducha, también hay que contar si se tira a alguien. No vale hacer un “fundido en negro”. Aún así sólo incluí 2 escenas y la gente me ha dicho que está resuelto con elegancia, aunque me costó mucho escribirlas y me dio bastante palo hacerlo. Sinceramente, no me gusta leer ni escribir escenas sexuales a no ser que sean imprescindibles para la trama y creo que en la novela romántica el 80% de ellas no lo son.

    Bruna Salat - 8 diciembre, 2016 Reply

    Totalmente de acuerdo contigo Gemma. Hay tantas cosas con las que sí hacemos un fundido a negro… El sexo cuando aporta es bueno, pero cuando solo rellena (jeje) no sirve para nada. A nivel literario, claro. Seguro que a la lectora le sirve para otras cosas… ;D Pero yo no escribo para eso sino para contar historias.

Benjamín Ruiz gómez - 8 diciembre, 2016 Reply

A mi también me cuesta escribirlas, no sé por qué. Pero es como todo: una vez que empiezas, vas cogiendo carrerilla. Y es verdad, que no todas las historias lo requieren. Pero también es verdad, que,en cierto modo, subsiste algún tipo de tabú, aunque sea a pequeña escala, sobre escribir escenas explícitas. Es más fácil, a veces, describir a alguien degollando a alguien, que a dos personas haciendo el amor, por más que lo segundo sea algo más habitual en la vida, que lo primero. Y si hablamos de algún tipo de sexo más concreto, ni te cuento.

    Bruna Salat - 8 diciembre, 2016 Reply

    Muchas gracias por tu comentario Benjamín. ¿Sabes? Siempre doy por hecho que escritoras y lectoras de este tipo de novelas son mujeres. ¿Será que tengo un tabú? Por lo demás, me parece muy acertado tu comentario.

Sebastián E.Luna - 8 diciembre, 2016 Reply

reo que en construir la escena con equilibrio está la clave. Aunque supongo que es algo muy subjetivo ¿Qué seduce más? ¿Mostrar o entrever? Yo suelo colar una o dos escenas sexuales en mis libros, son detalladas en el conjunto del acto, pero intento que se acomoden a cualquier tipo de lector y que no resulten incómodas para cierto público. Con todo y eso, cuando hay que hablar de sexo, hablo.

Elisabeth M.S. - 8 diciembre, 2016 Reply

Creo que hay una diferencia entre las escenas de sexo forzadas (las que se meten para rellenar la historia, que las has mencionado y que aparecen en muchísimas novelas) y las escenas sexuales que arrastran al lector a sentir y adentrarse en los sucesos de esos personajes que los llevan a enamorarse. Yo escribo escenas eróticas (ahora mismo estoy escribiendo mi última novela erótica por tiempo indefinido… jejeje) y soy de las que piensa que, en ocasiones, hay que dejar imaginar al lector. 😝

    Bruna Salat - 8 diciembre, 2016 Reply

    ¡Hola Elisabeth! Pues sí, yo pienso lo mismo… La imaginación es importante. Yo me quiero lanzar ya a escribir escenas tórridas… Estoy escribiendo otra novela y en esta sí que hay escenas. Espero encontrar la medida justa (quiero decir que espero poder contarlo bien) ;D y la profundidad necesaria, jeje.

Daniel de Culla - 2 marzo, 2017 Reply

Pues a mí una novela sin sexo bien amasado no me llama. Entrar en una novela es como ir a la feria. Pasarlo bien,gozar, y, después, ir a cenar a casa de la abuela, degustando rica cena: cabeza asada de cabrito a la que solo le falta la lengua.

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